viernes, 26 de febrero de 2016

Fin de semana

Se acerca el fin de semana. No es que sea noticia, es algo que ocurre todas las semanas, pero siempre tiene algo de especial cuando está cerca. Para muchos es noticia que llueva, nieve y no haga un tiempo apropiado para estar en la calle. La solución mayoritaria en esta época del año suele ser huir del frío en centros comercial o, si la economía y los gustos así lo aconsejan, buscar más frío en puntos más elevados para esquiar o hacer senderismo.

¿Alternativas? Muchas. Personalmente, me decanto por una. Sé que puede sonar raro, pero yo quiero #leer algo nuevo. Ese libro que llevaba tiempo almacenando polvo en la estantería o ese que estoy a punto de comprar. Bueno, en realidad, hace ya mucho que no leo un libro que almacene polvo. Hace ya tiempo que me pasé a la era digital y desde que me regalaron un libro electrónico (no voy a decir la marca, porque Amazon no me paga por ello y el Kindle no necesita publicidad) he descubierto un mundo de nuevos escritores independientes, que como yo, publican sus escritos pensando que alguien puede emocionarse algún día con ello.

Por las páginas de literatura gratuita en la red, nos podemos encontrar grandes obras de gente tan desconocida como yo y otra obras, más grandes aún, de esos escritores que ya en mi época del colegio aparecían en mi libro de literatura. Todo gratis. Pero más allá de lo gratis, también hay lectura a precios asequibles. Por el precio de un café nos podemos encontrar miles de ebooks, si subimos el precio al que nos puede costar una copa en cualquier bar que abra más allá de medianoche, tenemos más de la mitad del catálogo de los grandes distribuidores. Así que... ¿por qué leemos tan poco?

La verdad es que yo no tengo respuesta, por yo soy muy raro y soy de esos que leen más de lo que beben y no estoy seguro de que eso sea algo bueno.