miércoles, 18 de junio de 2014

La fábula del ornitorrinco

Un día, los mamíferos invitaron al Ornitorrinco a ser parte del reino animal pues tenía pelo y caminaba sobre la faz de la Tierra; para no quedarse atrás, las aves lo convidaron a ser parte de su mundo porque tenía pico, ponía huevos y tenía patas de pato; y los peces lo quisieron catalogar entre su especie pues sabía nadar y pasaba buena parte de su tiempo bajo el agua.

Tras considerar cada una de estas invitaciones, el Ornitorrinco los convocó a todos y les dijo: “Amigos, me honran sus deseos de contarme entre sus filas, pero aunque coincido con ustedes en alguna actividad; al final del día ni soy mamífero, ni soy ave, ni soy pez y, tratar de vivir como uno de ustedes sería traicionar lo que soy y, sé con certeza que no podría ser feliz viviendo a su manera”.

Moraleja: nunca podremos ser más felices que cuando somos nosotros mismos